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Luis Valenzuela

La Ciudad será Mujer

POR Luis Valenzuela (Director Centro de Inteligencia Territorial CIT de la Universidad Adolfo Ibáñez, DesignLAB, e investigador Centro de Conflicto y Cohesión Social COES)

Esta columna es una alerta a como comúnmente tendemos a ver las ciudades como espacios neutrales al género y libres de prejuicios o predisposiciones. Ninguna ciudad y pueblo chileno están diseñados para mujeres y hombres de todas las edades, etnias e ingresos buscando principios de equidad e integridad.

Como todo en lo humano, la creación, fundación y desarrollo de nuestros entornos urbanos se han generado insertos en una cultura, en ese caso, la de un linaje de patriarcado y por ende diseñada por hombres para hombres. En ellas predominan las nociones de jerarquías, zonificaciones, eficiencia, exclusiones, entre otras más, donde la cultura patriarcal ha diseñado la ciudad.

Esta visión de patriarcado de la ciudad como un territorio de competencia que se arrastra ya sea en términos de planificación urbana, de transporte, provisión de servicios sociales, infraestructuras o desarrollo económico, aún no se ha puesto al día de las transformaciones culturales de hoy. Todos son espacios y estructuras diseñados desde el punto de vista de planificadores y desarrolladores masculinos.

Tal como lo escribe Prabha Khosla en Ciudades con Perspectiva de Género, las ciudades están diseñadas para privilegiar las condiciones de vida y de trabajo de los residentes más ricos y la mayoría planificados y construidos para adaptarse a las necesidades del hombre trabajador sin discapacidad alguna, y sin hijos.

Si bien, se puede comprender desde la mirada histórica la evolución patriarcal de la ciudad, aún no se ha logrado comprender las ciudades como entornos para experiencias de vida que se desenvuelven en los territorios de la ciudad. Es el momento de la inclusión de las ciudadanas excluidas; mujeres pobres, mujeres con discapacidades, mujeres inmigrantes, mujeres jóvenes y mayores, mujeres de pueblos originarios: en la toma de decisiones y la planificación física crearán ciudades saludables para todos.

Efectivamente hoy emerge una nueva visión que da forma a las ciudades del mañana. Por una parte, porque son las mujeres trabajadoras, las discapacitadas y las mayores, son la población más pobres y desventajadas frente a hombres en situaciones similares.

Una perspectiva de género promueve y fortalece el desarrollo de las ciudades como espacio para aprovechar las múltiples capacidades, habilidades y creatividad de sus ciudadanos. El nuevo sentido de competencia de las ciudades es ser la mejor plataforma e instrumento para el desarrollo humano equitativo e inclusivo, y así, elevar la calidad de vida de las personas en las ciudades.

Un ejemplo mostrado por Khosla, es el trabajo de la organización comunitaria Women Plan Toronto durante las décadas de 1980 y principios de los 1990. La organización demostró la noción de género en la ciudad para permitir la participación y la toma de decisiones de las mujeres en la planificación urbana en base a las visiones de barrios desde la vida de sus mujeres, permitiendo cuestionar la accesibilidad y la equidad de la forma urbana.

También se centraron en educar a los planificadores y políticos de la ciudad, demostrando cómo las ciudades podrían verse y ser diferentes si las mujeres también las planificaran. La organización planteó preocupaciones con respecto a la altura de los bordes de veredas, la dificultad de subir escaleras en espacios públicos con sillas de ruedas y coches de bebés, la necesidad de baños públicos seguros, limpios y accesibles en parques y espacios públicos, accesibilidad para la movilidad en áreas comerciales y la necesidad de una iluminación adecuada para la seguridad de las mujeres en las calles y en los espacios públicos.

Se han sumado otras ciudades con sus agendas de género y de inclusividad, como Barcelona cuya primera alcaldesa mujer, Ada Colau, dijo que “sólo podremos hacer frente a los retos del siglo XXI desde la cooperación, la innovación y cambiando las maneras de hacer política. La ciudad de Barcelona del futuro es más saludable, que refuerza e impulsa la vida comunitaria en nuestros barrios y gana espacios verdes para todo el mundo. Una ciudad donde podamos ver crecer felices a nuestros niños y niñas y donde las personas mayores puedan hacer vida en las calles y las plazas. Una ciudad que cuida la salud y el bienestar de las personas y del planeta”.

La transformación es principalmente comprender que el desarrollo económico, tecnológico, infraestructuras, edificios, son instrumentos y medios para poder situar la vida de las personas en el centro de la atención.

Hoy ha cambiado lo que se quiere conservar y lo que nos preocupa, la ciudad ha dejado de ser objeto como una marca para inversiones y edificios sino un territorio armónico en el proceso de desarrollo humano y la calidad de vida equitativa e inclusiva. La transformación es irreversible, la ciudad será mujer porque solo puede integrar su visión matrística, la cual armoniza con una Smartcity.