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Por Irina Reyes, fundadora de Reversible y coordinadora de Proyectos en la Región de Los Lagos, Do! Smart City

Ciudades y Cambio Climático

El hecho es que las ciudades son uno de los factores que más contribuyen al cambio climático. De acuerdo con ONU-Habitat, las ciudades consumen el 78% de la energía mundial y producen más del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, abarcan menos del 2% de la superficie de la Tierra.

Las ciudades pueden ser fuentes destructivas de emisiones, pero también puntos de encuentro para la innovación, la inteligencia colectiva e inspiración de políticas públicas ¿qué clase de ciudad es la que habitas? y ¿cuáles son los drivers que mueven a las ciudades para ser sostenibles, sustentables y circulares?

El reciente informe especial del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC, por su sigla en inglés) señala los dramáticos impactos del calentamiento global de 1,5 grados Celsius del planeta, reconociendo la importancia de reducir entre 45 a 50 por ciento las emisiones de GEI a nivel mundial a más tardar en 2030 para evitar que la temperatura del planeta aumente por sobre esos 1,5 grados Celsius (IPCC, 2018a).

Para ello, algunos países ya cuentan con “ciudades circulares” que son   aquellas que eliminan los desechos, mantienen los recursos en uso y regenera los sistemas naturales.

La descripción más extensa de la Fundación Ellen MacArthur de una ciudad circular nombra nuevas posibilidades para diseñar, planificar, fabricar y acceder a bienes, edificios y vehículos, y mantener los materiales en uso. Esto puede implicar formas más distribuidas de administrar los recursos, incluido el intercambio o el alquiler de bienes en lugar de comprarlos. Se trata de logística inversa para devolver los materiales a los flujos de consumo en lugar de desterrarlos como residuos.  Una ciudad donde empresas y consumidores finalmente no desechan y comparten, de manera inteligente.

Ejemplos de ellas son Ámsterdam, Berlín, en el caso de Latinoamérica en octubre de 2021 se firmó una Declaración de Ciudades Circulares de América Latina y el Caribe. Este acuerdo voluntario reunió a representantes de Bogotá, Buenos Aires, Curridabat, Lima, Puerto Príncipe, Puerto España, Santiago y São Paulo, los objetivos de este acuerdo son establecer directrices y objetivos claros y medibles de economía circular para proporcionar una dirección común hacia la transición circular y lograr un desarrollo sostenible e inclusivo, enmarcado en el Gran Impulso para la Sostenibilidad de Cepal.

Pero alcanzar las emisiones netas cero para 2050,”Race to net-zero” es un objetivo ambicioso que requerirá una acción real en todas las partes de la sociedad y la economía, no alcanza sólo desde la producción y el consumo responsable, requiere que las ciudades asuman la responsabilidad sobre sus emisiones.

Sin cambios profundos, los efectos en el clima que ya están afectando el planeta serán más rápidos, de largo alcance y sin precedentes en su impacto en los sistemas humanos, físicos y naturales (EDTTCC, 2021). Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID, 2019), la región de América Latina es una de las más vulnerables a los efectos relacionados con el cambio climático, representando riesgos importantes en la población y los servicios básicos.

El desarrollo y la transferencia tecnológica, puede jugar un rol catalizador y ser una herramienta fundamental para acelerar la transición hacia una sociedad baja en carbono mediante la mitigación y captura de emisiones GEI y/o la disminución de los riesgos asociados a los impactos del cambio climático mediante el proceso de adaptación de las sociedades y sus distintos agentes.

La agencia de desarrollo económico de Chile, indica que “el nivel de progreso económico que muestra Chile requiere cambios profundos en materia de tecnología para desarrollarse de manera sostenible y construir un país mejor, reduciendo emisiones de GEI y disminuyendo la vulnerabilidad ante el clima”. El desafío de avanzar hacia un nuevo modelo de desarrollo integral y sostenible implica que el conocimiento y la tecnología sean el centro de nuevas prácticas que superen aquellas insostenibles utilizadas en el pasado y que, a partir de esta experiencia, se generen las condiciones para una rápida adopción e implementación de acciones que permitan su proyección hacia el futuro.

Finalmente muchas ciudades en el mundo han comenzado a tomar medidas para enfrentar esta crisis climática, a nivel de organismos internacionales por ejemplo BreatheLife moviliza a las comunidades para reducir el impacto de la contaminación del aire en nuestra salud, el clima y ha sido un emblema en la COP 27, la invitación es a estar informados “Es tiempo de actuar”.